Qué hacemos

 

El delito de abuso sexual infantil constituye la mayor pandemia de la historia, ya que afecta a 1 de cada 5 niñxs, y está presente en toda la sociedad, sin distinción de sectores sociales.

En el 70-85% de los casos, el abusador es una persona que el niñx conoce y en quien confía, y que se encuentra dentro de su ámbito familiar.

Pero debido a la existencia de una fuerte invisibilización social de esta gravísima vulneración de los derechos de lxs niñxs (que lo convierte en un virtual tema tabú), en ámbitos como el Poder Judicial de la Argentina, se considera a este delito “como el más impune de la Tierra, ya que de cada 1000 abusos, se esclarece uno; por tanto 999 quedan impunes”; debiendo cargar las victimas con la vergüenza y el silencio, en muchos casos durante toda su vida.

Y frente a este crimen contra la infancia, un grupo de sobrevivientes adultxs de este delito y de adultxs protectores de niñxs víctimas, hemos conformado, desde hace cuatro años, la ONG “Adultxs por los derechos de la infancia”; con la que venimos recorriendo el país con una excelente repercusión pública, en variados ámbitos (desde medios masivos de comunicación a universidades, escuelas, hospitales e iglesias), a los que asistimos para compartir nuestros testimonios de dolor, lucha y esperanza, con el claro sentido de contribuir a generar sensibilización y compromiso a favor de los derechos de la infancia.

A su vez, junto con nuestra tarea permanente de visibilización , ofrecemos a la comunidad, durante todas las semanas, un espacio de encuentro solidario de pares , para que toda persona adulta que haya sufrido esta injusticia, o que se encuentre acompañando a un niñx víctima, pueda compartir su experiencia, en un ámbito anónimo y de escucha empática; experiencia que ya ha sido replicada en distintas comunidades del país a las que hemos visitado (y con las que mantenemos un contacto cotidiano, a través de las redes sociales).

 

Visibilización: nuestro colectivo viene asumiendo, desde el año 2012, el compromiso de la visibilización pública de este delito, ya que sentimos la profunda convicción de que es nuestra obligación como adultxs brindar nuestros testimonios de dolor, lucha y esperanza, para así poder contribuir a dar voz a lxs niñxs que hoy están padeciendo esta injusticia, y a lxs múltiples víctimas y sobrevivientes adultxs que aún están silenciadxs y aisladxs.

 

Grupo solidario de pares: nos reunimos semanalmente, desde el año 2012, para compartir de manera anónima, empática y solidaria, nuestras experiencias como adultxs sobrevivientes de este delito, y como adultxs protectorxs de niñxs víctimas en el presente.

Y así comprobamos, semana a semana, con gran alegría, y con nuestro sencillo recurso de compartir la palabra, cómo se van disolviendo los sentimientos de soledad, aislamiento y vergüenza que tanto daño nos causaron; constituyéndose en una formidable experiencia colectiva, fácilmente replicable, y que gracias a nuestra tarea permanente de visibilización pública, se viene multiplicando en diversas comunidades de nuestro país.